viernes, 25 de diciembre de 2009

Obra Sicario

La semana de mi cumpleaños, mi familia me sorprendió llevándome a ver la obra Sicario en el Teatro San Rafael. Aparentemente, tenía muy buenas críticas y aunque yo no había oído absolutamente nada sobre ella, cuando llegamos y obtuvimos más información, sí me pareció muy interesante el proyecto porque, involucraba teatro con danza aérea para tratar el tema de la violencia en la sociedad mexicana.

Ya sentados en nuestros lugares, se nos indicó que no había programa para la obra pero sí una especie de prologo; nos entregaron unas hojas amarillas (la referencia al parecer superficial del color de la hoja es para simplificar futuras referencias en este texto jeje) con una disertación bastante interesante sobre la violencia en México y en específico, la delincuencia organizada. La idea central (palabras más, palabras menos) era algo así como que la obra buscaba ser el reflejo de una sociedad que simplemente se ha sometido a las imposiciones de un sistema criminal casi omnipotente y que vive ya de hecho bajo una organización delictiva más que bajo una organización social o del Estado. Además, nos advertía que sería una obra en la que el entretenimiento no era la meta; en cambio, se buscaba promover la organización social para hacerle frente a la delincuencia mediante la concientización derivada de confrontar al público con la realidad imperante en nuestro país.
La hoja amarilla (¿ya ven?) era firmada por el grupo In La 'Kech que tiene algún vínculo (que no alcanzo a entender del todo) con el espectáculo. Este grupo se define -en su página de Facebook- como: "un movimiento no politico, ni religioso, ni comercial que busca poner un alto a la violencia utilizando la FUERZA DE LA PAZ, expresando al mismo tiempo valores y cultura que unen a los mexicanos" cuyo objetivo es "organizarnos como sociedad para arrebatarle a la delincuencia el territorio nacional."

Teniendo el contexto en cuenta, quisiera pasar a la crítica sobre la obra y aunque me veo tentada, me abstendré de hablar sobre Sicario desde una perspectiva estética. Si me gustó o no, poco importa si se toma en cuenta todo lo dicho anteriormente; además, estoy segura de que debe haber muchas críticas dedicadas a los aspectos artísticos y a la calidad de las actuaciones y de los diferentes números.

Así que centraré mi análisis en la parte de fondo de la obra.
Con un prologo tan ambicioso como el de la hoja amarilla, creo personalmente que la obra se queda muy muy corta porque no es en realidad, un espejo acertado sobra la situación que vivimos en nuestro país actualmente. No es la historia de los grupos de sicarios, autores de incontables asesinatos en nuestro país cada día, tampoco es la historia de la pobreza o la marginación en la que vive el 60% de la sociedad mexicana; no habla de la corrupción ni de la participación de las instancias gubernamentales en negocios ilícitos, tampoco de la violación consuetudinaria de los derechos humanos; es más, ni siquiera es el reflejo de la violencia doméstica o de los abusos a los que están sometidos millones de niños en nuestro país.

Es una obra que cuenta la historia de un psicópata (sin la inteligencia y el orden que generalmente caracterizan a este tipo de personas) que de niño es marcado debido a que sí vive la carga significativa, porque de verdad creo que es algo muy doloroso para cualquier niño, de haber sido la causa por la cual su madre debe dejar una carrera exitosa como cantante. Ni siquiera sé si se puede llamar propiamente un psicópata; es más un niño absolutamente resentido e inseguro que se compara constantemente con su hermano (el cual no le quitó la chamba a su mamá y por lo tanto es "más querido") y que crece para convertirse en un hombre sin ninguna escala de valores y finalmente en un sádico.

Osea, simplificando las cosas (para todos aquellos que no la han visto), son dos hermanos hijos de una madre soltera pero de clase media, sin carencias económicas evidentes. El menor, Amado, más consentido y el mayor, José Acadio (aka Pepe), menos consentido porque antes de tenerlo, su jefa era una cantante con un futuro prometedor. Digo más y menos consentidos porque en realidad son niños cuidados que no viven situaciones de maltrato o violencia.
Insisto en que la mamá no es para nada perfecta y que la carga de Pepe no está fácil y que seguramente es un motivo para terapia pero no para ser un asesino.

Sabiendo esto, creo que queda bastante claro que no es la historia de la realidad mexicana y que ni siquiera se acerca a explicar las causas de la violencia en la actualidad. Por supuesto que el contexto familiar marca indeleblemente a cada individuo pero en nuestro país, esos contextos son de verdadera agresión y maltrato. Esta es la realidad que, aunada a una situación de pobreza devastadora, a la falta de educación y oportunidades, a la carencia de atención médica y psicológica adecuada, entre otras, orilla a las personas a actividades delictivas y al uso de la violencia.
Y esta realidad a su vez, marcada por la falta de un estado de derecho y por la corrupción absoluta de las instancias judiciales y gubernamentales, es la que da la oportunidad de que se generen organizaciones delictivas de la magnitud de las que existen en México.

Cabe destacar, que se calculan al rededor de 13 mil personas ejecutadas en nuestro país (!!!) por distintas organizaciones delictivas a lo largo de este sexenio (que apenas va pasando la mitad) y que el Chapo Guzman está oficialmente en la posición 701 de la lista de millonarios de Forbes.
Una realidad de este calibre no es producto de niños ricos resentidos por la preferencia de sus papás a sus hermanos (aunque destaco que no ayuda), sino de millones y millones de personas desequilibradas por situaciones de maltrato extremo en un entorno de marginación absoluta encubiertas por y relacionadas a los poderes máximos de este país.

Por lo tanto, decir que una obra que solo trata la historia de los problemas medio existenciales de una familia es una forma de mostrar las causas del crimen en México y de alentar al público para organizarse contra él, es, desde mi perspectiva absolutamente ingenuo y superficial. No le quito mérito al intento, pero tampoco me parece que hacer sentir a la gente que asiste al teatro (y que no vive en condiciones de pobreza extrema porque puede pagar los boletos) que están siendo observadores de las causas de la violencia y que están de alguna manera, ayudando a cambiar la realidad actual, es de hecho, contraproducente.
Si queremos revertir este desastre en el que vivimos tenemos que entender de fondo, las causas y la obra Sicario no es en lo más mínimo un acercamiento a su comprensión.

Después de analizar esto, si me parece que las actuaciones en general dejan mucho que desear, que no hay verdadera danza aérea en la obra o que la escenografía es versátil y original, poco importa porque esta no es una obra para satisfacer nuestras necesidades artísticas o estéticas o para entreternos; nos lo dice la hoja amarilla; es para hacernos despertar y nos despierta a un sueño, que aunque violento y aberrante no se acerca ni remotamente a la pesadilla en la que vive México.

Si no me hubieran dado la famosa hoja amarilla, me parecería una obra equis; demasiado violenta para mi gusto y de la cual saldría un poco decepcionada porque no tiene en realidad danza aérea. Nada más. Pero como tengo presente la hoja amarilla, no puedo verla más que como una obra falsa que no enseña la verdad en la que está inmersa la sociedad mexicana.

Ojalá, In La 'Kech, siga teniendo en mente hacer arte por la paz y ojalá también haya más grupos de este tipo pero más que nada, ojalá se vean las cosas con más profundidad y se busque entender a fondo la violencia actual.

Ojalá logremos ver las nubes moradas...


domingo, 29 de noviembre de 2009

Los Sioux, los colonos, los búfalos y las nubes moradas

¿Por dónde empezar?
Vaya, la verdad no tengo idea. Tal vez debería dar las razones para haber empezado este proyecto pero sigo sin estar muy segura de cuáles son realmente. Puedo decir que no es un blog personal, no es por burlarme de aquellos blogs que sí lo son (lo juro) pero no hablaré de las peleas con mi novio o de la falta de novio; aunque seguramente acabaré vertiendo mucho de mí misma en cada entrada. Tampoco es un blog con alguna causa específica pero creo que sí tendrá una visión crítica de la realidad. Así que tal vez, se puede decir que será una extraña mezcla entre estos dos, resultando en un proyecto para hablar a través de mi visión personal sobre los temas que considero importantes para, de alguna manera, fomentar cambios.

El origen de la idea puede rastrearse al lejano día de ayer cuando estaba viendo la película Danza con Lobos y me dí cuenta de cuántas cosas hemos perdido en el camino para llegar hasta donde estamos hoy. (Si no la han visto, lo siento. La contaría pero es buena, cursi... pero buena, así que mejor chéquenla.) En fin, pensé que ahora tenemos muchas cosas de las cuales alegrarnos pero que también que para la mayoría de nosotros nos sería imposible apreciar el valor de los búfalos o tomarse el tiempo de contemplar las nubes moradas, de la manera en que los Sioux lo hacían.

Sé que esto suena como un pésimo inicio de cualquier cosa pero esperen, juro que hará lógica un poco más adelante. Lo que reflexioné a partir de esta sencilla idea es que en el caso de la trama de la película, la única verdad es que no había una verdad universal; había muchas versiones de la realidad y todas tenían algo valioso. Pero no había ninguna posibilidad de comunicación y tampoco había tiempo para intentarlo o simplemente suficiente territorio (es decir, dinero) como para que los blancos dejarán en paz a los indios y viceversa y entonces recurrimos a la matanza total, cerramos el capítulo indio, no escuchamos nada y nos quedamos con la misma versión de toda la vida (que aunque tenía valor, cabe destacar, no funcionaba a la perfección ya desde entonces).

No quiero empezar a calificar ni a categorizar nada. No diré que el calentamiento global es totalmente culpa del mundo occidental ni que la solución a nuestros problemas es volver a vivir como los indios. Más bien quisiera evitar ese tipo de acercamientos y simplemente analizar los temas de una manera más abierta para acercarnos a cómo podemos encontrar el equilibrio como especie. Solo digo que tal vez, podríamos basar las relaciones en escuchar al otro, con respeto y sin violencia y siguiendo esta idea, tal vez la historia sería diferente y Estados Unidos hubiera sido caracterizado por una sociedad más innovadora y creativa que mezclara, el avance tecnológico de los colonos y la filosofía de respeto de los indios (En una línea de pensamiento totalmente idealista, claro está, pero entienden mi idea, ¿no?).

Creo que tomar partidos no nos facilita esto de buscar equilibrio y es más, me gustaría entender de donde viene está costumbre humana de definirnos a partir de lo que no somos. ¿Por qué hacemos eso? y más importante aún, ¿Por qué nada nos genera un sentimiento de identidad y de comunidad más palpable que estar en contra de otros? ¿Es lo único que somos? ¿Una lista de características? ¿Homosexuales o heterosexuales? ¿Socialistas o capitalistas? ¿Mexicanos o no mexicanos? ¿Sionistas o antisemitas? ¿Todo tiene que definirse a partir de etiquetas? ¿Por qué es que le damos tanto poder a un simple concepto de manera que nos deja fuera de tantos grupos y a la vez sienta las bases para todas nuestras demás relaciones?

Creo que este es un asunto que sí me atrevería a calificar y lo etiquetaría como problema; uno de los mayores problemas de la humanidad porque nos inhabilita para experimentar muchas otras formas de vivir y de desarrollarnos.
Bueno, he aquí en resumidas cuentas (no taaaaan resumidas y con un choro mareador sobre una película que ya de por sí puede resultar mareadora... aunque insisto, buena) la premisa principal para crear este blog. No me imaginaba haciéndolo, en particular porque pienso que no tiene caso escribir más cháchara si ya todo está por ahí en algún lugar pero se me ocurre que nunca hay suficientes espacios de tolerancia y de debate así que lo que quiero decir, es que la idea de este blog es que exista la discusión y que tal vez, a partir de ésta, lleguemos a entender más sobre aquella distante utopía de lograr el equilibrio.

Así que, éste más que ser un blog de arte, o de consumo responsable o de política o de la vida diaria es un espacio para discutir y espero de los pocos de ustedes que lo lean, que traten de hablar honesta y respetuosamente (lo más que se pueda, entiendo que uno se apasiona pero por favor recuerden el choro de los indios y los colonos) para desarrollar mezclas interesantes e incluso ideas nuevas y así, tal vez la próxima vez que el cielo tenga nubes moradas, no nos olvidemos de voltear a verlas.